23.3.11

Coronel Manuel José Becerra Silva. El guerrero sin reposo

 
 
Segundo L. Rojas Gasco

 

     El día sábado 1º de noviembre 2008, por gestión especial de la Promoción “Emilio Díaz Tirado” del glorioso Colegio Nacional San Juan de Chota y, con el apoyo de los chotanos residentes en Lima, Trujillo y Chiclayo, se develó e inauguró el monumento a nuestro paisano el Coronel MANUEL JOSÉ BECERRA SILVA, ubicado en un parque de la ciudad de Chiclayo, que también lleva su nombre.
     Suceso que a los chotanos nos enorgulleció porque este homenaje evidenciaba el heroísmo, el patriotismo, de nuestros antepasados, que ofrendaron sus vidas para mantener incólume el honor y los intereses de nuestra adorada patria.
     Sin embargo, en honor a la verdad, de todos estos héroes chotanos es Becerra el que más destaca, como estrella rutilante, por su amor a la patria, su valor indomable, sus conocimientos políticos y sociales y, principalmente, por ser el ejemplo de bizarría en los diferentes combates, y estar siempre a la cabeza de su tropa, contagiándoles ese fragor en los momentos más difíciles de las batallas. Por esos nobles atributos quedó para siempre en el corazón de su tropa, a tal punto que muchos le llamaban el “PAPÁ BECERRA”:

Con unas cuantas palabras
que el Coronel nos habló
¡Soldados alcen las armas!
que el cabecilla soy yo.
A nuestro padre Becerra
jamás lo abandonaremos
valiente sigue la guerra
y por él nos salvaremos.

   

El coronel Becerra fue declarado héroe nacional, por ley Nº 23955 del 27 de octubre de 1984, a cien años de su rotundo triunfo en la Batalla de El Cárcamo, que se llevó a cabo el 18 de septiembre de 1883. Ahora está con el laurel inmarcesible de vencedor, junto a Grau, Bolognesi, Cáceres y Quiñones, en el altar que la patria ha destinado para distinguir y homenajear a sus hijos predilectos.
     Por tradición conocíamos algunos pasajes de la vida del coronel Becerra, no obstante consideré que ese conocimiento era insuficiente, que la vida y acción del coronel era más rica, más fértil, más ennoblecedora. Por eso es por lo que me dediqué a indagar, a investigar la trayectoria de nuestro héroe, en diferentes fuentes de nuestra historia. Así es como, al final de esta labor, publiqué el libro CHOTA HEROICA – GUERRA CON CHILE en la que están detalladamente expuestas con toda claridad y exactitud las acciones de guerra, las fechas, los combatientes, su estrategia y táctica, su vida pública, sus poemas, arengas y hasta su muerte. Desde entonces han ido intensificándose las investigaciones en archivos y bibliotecas, así como el entusiasmo en rendirle un homenaje especial cada año, en el mes de junio, en lo que se ha llamado el día de la Identidad Chotana, en su tierra natal y frente a su monumento, con discursos, ofrendas florales y desfiles.
     Hasta que ese entusiasmo sobrepasó los límites provinciales y tocó el corazón de los integrantes de la Promoción “Emilio Díaz Tirado” del Colegio Nacional San Juan, quienes elaboraron un plan de acción que terminó con rotundo éxito y ahora tenemos el añorado monumento en la ciudad de Chiclayo, en una posición colosal que refleja la fuerza y tenacidad de su temperamento. Símbolo patrio de enorme trascendencia para todos los peruanos, y en especial para los chotanos.
     En esta acción cívica y patriótica contribuyeron con gran desempeño y entusiasmo, nuestros paisanos Guely Villanueva Díaz y Roberto Torres Gonzales, quienes en ese entonces eran, el primero, Gobernador de la Región Lambayeque; y el segundo, Alcalde de Chiclayo. Para ellos mi profundo agradecimiento y felicitación, que seguro es también el sentir de todos los chotanos.
 
NACIÓ PARA HÉROE
     El Coronel Becerra nació en Chota y también se educó allí, terminando sus estudios secundarios en el Colegio Nacional San Juan el año 1871. El año 1872, por su capacidad intelectual y probidad de sus actos, es nombrado director del Colegio Nacional de Caraz. Pero Chota lo reclama, y regresa el año 1874, como Vice-Rector (Sub Director) y profesor de matemáticas del Colegio San Juan.
     Su reconocida habilidad y espíritu de trabajo, así como su dinamismo y magistrales conocimientos matemáticos, muy pronto lo convierten en el líder y guía ejemplar tanto de la juventud Sanjuanista como también de toda la juventud chotana, de tal manera que es el hombre indicado para regir los destinos de la administración distrital y provincial, de allí que en 1878, es elegido con gran popularidad, Alcalde Provincial de Chota.
     Cuando Chile le declara la guerra al Perú – 5 abril 1879 – Becerra era el Jefe indiscutible para la ocasión, muy querido por sus alumnos y por el pueblo chotano. Es decir, Becerra NACIÓ PARA HÉROE. Sus innatas condiciones de hombre probo, de temperamento enérgico y de notable carisma, fueron valoradas por sus paisanos, convirtiéndose desde aquellos días en un verdadero héroe. Claro que en esos momentos difíciles, varios chotanos demostraron su amor a la patria, pero Becerra era el faro guía, el que contagiaba a toda la población en las diversas actividades preparatorias para la guerra.
     Desde aquel 5 de abril, se le ve a Becerra en todas partes: organizando comisiones para colectas de dinero, armas, municiones, tela para uniformes, estandarte, medicinas y, principalmente, en la organización del Batallón Chota, que después fue llamado Batallón Chota Nº 7, con un efectivo de más de 300 hombres y una estructura magnífica que sobresalía a la de muchos batallones limeños.
     Recordemos algunos pasajes de su ARENGA en la Asamblea Popular en la Plaza de Armas de Chota, en la que comunica la declaratoria de Guerra de Chile al Perú, registrados con la pluma de un poeta anónimo que presenció dicha asamblea, y nos dejó escrito lo siguiente:

Salieron de su verbo
encendidas bandadas
de avecillas blaquirrojas
y todos en silencio le escucharon decir:
porque la patria es nuestra y hermosa
y sólo nuestra
yo defenderé con mi vida
su primer grano de arena,
defendamos con nuestras vidas
su última línea de horizonte.

Vientos de arauca
nos mandan ventarrones
de guano y de salitre
y traen además dos cajas fuertes
y dos gringos de escolta,
un norteamericano y un inglés.

¡Aquí están tus alumnos!
dijo el San Juan;
¡Aquí tus vecinos!
dijo el pueblo.


Terminó el mitin en forma estruendosa:
¡Viva Chota!, ¡Viva el Perú!, ¡Muera Chile!

 

     Cuando todo estaba preparado para emprender la marcha a Lima, se le vio a Becerra, a la cabeza de su Batallón, dando una vuelta alrededor de la Plaza de Armas, despidiéndose de los pocos chotanos que quedaban, ya que todos los profesores y alumnos del San Juan, los concejales del Concejo Provincial y toda la juventud chotana integraban el Batallón Chota. Quedaban muy pocos.
     Becerra condujo a su batallón a pie hasta Trujillo, en buenas condiciones, superando los estragos del frío; y después del calor en los arenales de la costa, llegando a Trujillo la segunda quincena de mayo de 1879.
     Pocos días después el Batallón se embarcaba por mar rumbo a Lima, llegando el mes de junio. Allí, su figura era inconfundible en las etapas de entrenamiento militar: su talla mediana, facciones regulares, delgado, ojos vivaces y enérgico en su trato, permitieron una rápida capacitación militar de sus soldados (además de los distinguidos jefes limeños destacados al batallón como instructores) a tal punto que en pocos meses ya el batallón Chota estuvo en capacidad de ser incluido en los planes de la defensa de Lima, junto a otros batallones de línea.
     Los chotanos combatieron en las batallas de San Juan y Miraflores – enero 1881 – murieron muchos chotanos, hasta algunos músicos, y salieron heridos varios. Uno de los que se batió con heroísmo fue el mayor José Osores Valera que murió en la batalla de Miraflores –su nombre figura en el monumento del Morro Solar, Chorrillos, erigido a los defensores de la patria-. Becerra salió herido.
     Una vez que los chilenos ocuparon Lima, Cáceres y Becerra tuvieron una entrevista, toda vez que el Brujo de los Andes fue testigo de la bravura de Becerra y de su intención de continuar la lucha contra el invasor mapochino. Cáceres exhortó a Becerra a continuar con la resistencia y apoyarlo llegado el momento de romper fuego sobre los invasores.
     Cáceres partió a la sierra central y Becerra a Chota con unos cuantos sobrevivientes.
     Por eso decimos que el guerrero no tiene reposo.
     Becerra en Chota organiza un nuevo batallón “Defensores de la Patria” y se levanta en armas junto al Coronel cajamarquino Mercedes Puga, protestando por la inacción del Contralmirante Montero y el Coronel Miguel Iglesias, para organizar la resistencia contra los chilenos. No daban señal alguna.
     El movimiento militar no prosperó y Becerra con algunos de sus seguidores se trasladó a Huambos y allí permaneció en la casa de unos familiares de su esposa.
     Iglesias, que en ese entonces ya estaba de parte de los chilenos, no quería focos de resistencia y por eso mandó al Capitán Esteban Acevedo con una “comisión” de 20 hombres para capturar a Becerra. Dicha “comisión” fracasó totalmente y hasta el jefe salió gravemente herido. Y sucedió que cuando Becerra estaba durmiendo, Esteban Acevedo mandó rodear la casa y él mismo tocó la puerta pidiendo la rendición del coronel; al oír esto, Becerra contestó: ¡NO ME RINDO! ¡ENTRE EL QUE PUEDA! Con la fama de valiente que tenía Becerra, los sitiadores se quedaron pasmados.
     Inmediatamente los amigos y soldados de Becerra desalojaron a los de la “comisión” y Acevedo quedó gravemente herido.
     Iglesias al tener conocimiento del fracaso de la primera “comisión”, mandó otra capitaneada por el Coronel de la Guardia Nacional Manuel Antonio Sánchez, quien también fracasó después del Combate denominado “Combate de Huambos” que fue descrito por Becerra en un épico poema que lleva el mismo nombre. Aquí Becerra demuestra sus condiciones de Coronel Poeta.
     De inmediato Becerra decide organizar la resistencia en la región de la costa –julio 1882- y para eso viaja al departamento de Lambayeque con unos cuantos sobrevivientes. En esa región, poco a poco organiza otra unidad, denominada “Batallón Chota Nº 4”, con un efectivo reducido, hasta que en el año 1883 llegó a completar un efectivo de 180 hombres de caballería e infantería.
     Estableció su centro de operaciones en Chiclayo y allí iba engrosando las filas de su batallón con patriotas de Lambayeque, Ferreñafe, Chiclayo, Guadalupe, Chongoyape, Chota, Cutervo, Santa Cruz y Huambos. Su área de acción abarcaba Lambayeque, Ferreñafe, Chiclayo, Chota, Cutervo hasta parte de Jaén (escribe la historiadora USA, Florencia Mallon – 1984), para su apoyo logístico: armas, municiones, caballos, alimentos, uniformes, etc. En un Parte Chileno, firmado por el General Patricio Lynch dice:

Aparece de la correspondencia que tengo el honor de adjuntar a usted que los pueblos de Ferreñafe y Chongoyape sirven y han servido de foco en la formación de las fuerzas irregulares y montoneras de Becerra”.

     En aquellos tiempos, Becerra ya era un combatiente “curtido” en el fragor de las batallas, de gran experiencia militar, y en especial, creador de situaciones tácticas que posteriormente causaron asombro y temor en las filas del ejército chileno.
     Se ve a Becerra, a caballo, al mando de distinguidos Jefes y oficiales, organizar adecuadamente la resistencia a las tropas chilenas (en grupos, en guerrillas), coordinando sus acciones con patriotas piuranos, Coronel Fernando Seminario y guerrillero Barrenechea.
     Hasta que llegó su mayor prueba de fuego en Chiclayo:
     La defensa de Chiclayo ante la llegada de fuerzas chilenas. Becerra por sus informantes llegó a saber que desembarcaría en puerto de Eten una fuerza chilena de 150 hombres muy bien entrenados y equipados y que su misión era ocupar Chiclayo.
     Una vez más se ve al héroe, con su mirada enérgica, sus puños apretados y su voz de mando vigorosa, colocando a su gente –60 hombres de infantería y caballería- en las azoteas y bocacalles de la Plaza de Armas de Chiclayo. Nunca antes los chilenos habían recibido una lluvia de balas de soldados peruanos colocados tácticamente en posiciones poco comunes, y no empleadas en la guerra convencional. Toda esa táctica era una novedad.
     Los chilenos quedaron asombrados y se repusieron después de un lapso pleno de nerviosismo y de incertidumbre, y emprendieron el contraataque. Murieron algunos Becerristas, pero el Coronel y su Estado Mayor lograron replegarse para organizar nuevos “golpes de mano”. Por supuesto que murieron también varios chilenos.
     Naturalmente la superioridad numérica y de equipamiento de los chilenos fue motivo para que la resistencia peruana durara 5 horas, pero, dio a conocer que la moral del soldado peruano estaba bien en alto y fue una llamada de alerta al Comando Chileno.
     La historia militar ha designado a este encuentro “EL COMBATE DE CHICLAYO” – 2 agosto 1882.
     Debemos recalcar que ésta acción valerosa de Becerra, fue uno de los motivos por los que el Comandante Chileno Carvallo Orrego ordenó la “total destrucción” de Chota (Parte de Carvallo a Lynch).
     La resistencia de los patriotas peruanos continuó, y es así como Cáceres, enfrenta a los chilenos en la Batalla de Huamachuco – 10 julio 1883 -. A pesar que los patriotas lucharon con tanta bravura, fueron derrotados por el enemigo, también superior en número, en equipamiento y abastecimiento de municiones. Becerra no pudo apoyar con su tropa a Cáceres, por la lejanía de los teatros de operaciones y por la obstrucción de los enviados de Iglesias que cortaban toda comunicación entre ambos patriotas. (Cáceres en sus memorias menciona al BRAVO GUERRILLERO BECERRA).
     Sin embargo, el “tayta” Cáceres, estaba también en el corazón de los Becerristas:

“Soldados viva Becerra,
que se juega con desdén
hoy ganamos esta guerra
Viva Cáceres también”.

 
BATALLA DE EL CÁRCAMO
     Después de Huamachuco, solamente quedaba una férrea resistencia en la costa norte – Lambayeque – al mando del valeroso Coronel Manuel José Becerra Silva. Patricio Lynch, Jefe chileno, estaba sumamente preocupado porque su gobierno le ordenaba insistentemente acabar con ese foco de resistencia; toda vez que en el campo político las acciones estaban favorables y faltaba poco para la firma del Tratado de Paz.
     Es por eso que Lynch para capturar a Becerra ordena el ataque con 2 Unidades, 200 hombres de caballería, 200 de infantería y además 2 cañones. Lynch y todo el comando chileno sabían del valor de Becerra, su intrepidez y sus movimientos tácticos. Le tenían miedo. En general hablaban del “Infierno de Chota”.
     Lynch, en un arranque de desesperación, ofreció ascensos a sus oficiales y hasta dinero, a cambio de la captura de Becerra (vivo o muerto); creyendo que así sería fácil derrotarlo y capturarlo. Pero Lynch, nuevamente se equivocó.
     Becerra al tener conocimiento del avance de los 400 soldados chilenos, se alegró; dicen que se incendió su rostro y sus ojos “chispearon”: viejo soldado, astuto, pensó que era el momento de atraer a los chilenos a su terreno y allí ofrecer combate y derrotarlos. Así sucedió y así triunfó Becerra, como veremos más adelante.
     Con el asesoramiento de sus oficiales, quienes conocían muy bien la zona, Becerra decidió darles batalla en el “Cañón del Cárcamo” (Distrito Cachén, provincia de Chota). Fue una decisión bien concebida. El terreno era apropiado para los peruanos: era un abra, un cañón, una entrada en el Cerro Cárcamo, un poco curva y con cierto desnivel, con pequeñas rocas en ambos flancos que servirían como posiciones bien camufladas para los francotiradores seleccionados. Además allí discurrían las aguas del río La Leche.
     Becerra que tenía su tropa (180 hombres) en la zona de Chongoyape y Jayanca, ordenó el avance hacia Cerro Cárcamo, en pequeños grupos y en actitud de desgano y derrota.
     Ordenó también a sus informantes y personal de inteligencia que propalaran la noticia de que los peruanos iban en desbande, desmoralizados hasta hambrientos y descalzos, con dirección a la sierra.
     La tropa de Becerra cumpliendo las órdenes de su jefe, avanzó por pequeños grupos hasta llegar a la entrada del cañón del Cárcamo. La infantería ocupó los flancos, camuflándose en las pequeñas rocas; parte de su caballería ocupó las zonas bajas, bien camuflados y, solamente dispuso que un pelotón permaneciera a la entrada del cañón, como “anzuelo” para que los chilenos ingresen al interior del cañón como blancos fáciles. En esa disposición se deja notar la astucia de Becerra.
     Los 400 chilenos (200 infantes, 200 de caballería) se concentraron en Chongoyape y luego emprendieron su marcha, siguiendo las huellas de los peruanos, tomando conocimiento de la “forma tan penosa de su retirada” (recordemos que fue estratagema de Becerra). En marchas forzadas iban los chilenos acercándose al cañón del Cárcamo hasta que lograron divisar al pelotón peruano. Fue entonces cuando el Jefe chileno ordenó a sus 200 jinetes: “¡Al galope, persecución!”.
     Siempre cumpliendo las órdenes de Becerra, el pelotón peruano, al ver la entrada de los chilenos, al galope, también arrancaron como disparados, a galope tendido, “jalando” a los chilenos, hasta que llegaran casi al fondo del cañón. Allí entró en acción la caballería peruana y toda la infantería, especialmente los francotiradores desde los peñascos laterales.
     El nutrido y certero fuego de las tropas peruanas, causó gran pánico en las tropas chilenas. No lo podían creer. Cuando se dieron cuenta ya era tarde, habían entrado en una conejera muy difícil de salir.
     La confusión entre los chilenos era total hasta los caballos pisoteaban y mataban a sus jinetes, y nada pudo hacer la infantería y los dos cañones. Se escuchaba sólo gritos de dolor y desesperación de los chilenos; voces suplicando y pidiendo ayuda (por supuesto que los peruanos no le dieron la ayuda recordando que los chilenos jamás se compadecieron de los heridos y al contrario los remataban en el ya conocido “repase”). Fue un rotundo triunfo peruano, allí quedaron en el campo de batalla por lo menos 200 chilenos muertos y heridos, la mayoría jinetes; algo de 200 fusiles y numerosas municiones, equipo y algunos caballos.
     La fecha de la Batalla de El Cárcamo fue el 18 de setiembre de 1883, es decir, casi a un mes de la firma del Tratado de Ancón.
     Poco se sabe sobre esta batalla. Anotamos aquí un párrafo del informe del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, enviado al Congreso de la República el 02 de octubre de 1984:
“Si bien es cierto que esta victoria conseguida por los chotanos, no tuvo mayor significación en la continuación de las operaciones, en el aspecto moral si tuvo gran resonancia, pues los invasores tenían un cierto resquemor cuando se enteraban que participarían en una acción sobre Chota, al que le denominaban el “infierno de Chota”…

Firmado GRL De Div. Jorge Carlín Arce
Presidente del CEHMP

     Becerra estaba olvidado, hasta que el año 1984, a los 100 años de su triunfo en El Cárcamo, el Congreso de la República con asesoramiento de historiadores militares lo declaró HÉROE NACIONAL.
     Una vez firmado el Tratado de Ancón, Cáceres y Becerra en acciones ya conjuntas y coordinadas, continuaron la lucha para restablecer el orden nacional, en contra de Iglesias y los pro-chilenos. Es así como Becerra combate en:
Combate de Ayabaca 11-Nov-1884
Toma de Cutervo 30-Dic-1884
Combate de Popa 05-May-1885
Combate del Combo 29-May-1885
Combate de Seguez 25-Jun-1885
 
MUERTE DE BECERRA
     El General Cáceres había nombrado al Coronel Becerra como Comandante en Jefe del Ejército del Norte, y al Coronel Tomás Romero y Flores Jefe Superior y Político del Norte. Ambos eran de carácter muy enérgico y siempre tenían duros encuentros en lo que se refiere a la preeminencia en las órdenes de mando sobre la tropa. Los jefes y oficiales obedecían puntualmente a Becerra, lo que no era igual con Romero y Flores. Esto causó recelo y odio contra Becerra y fue motivo para que en cualquier oportunidad lo desprestigiara, y después su odio llegó a tal punto que Romero y Flores decidió matarlo.
     Llegó la ocasión cuando las fuerzas de Cáceres estaban en un desplazamiento de Trujillo a Cajamarca, Romero y Flores, al ver que Becerra se adelantó con su ayudante en la cuesta de MILCO (Prov. San Marcos), ordenó que sus incondicionales dispararán por la espalda a Becerra y le dieran muerte cobardemente, en julio de 1885.
     Sabemos que un soldado cacerista mató a Romero y Flores después de algunos meses, al enterarse que él mandó matar a Becerra.
     Allí en la subida de MILCO lo enterraron y los lugareños le colocaron una cruz que se llama la CRUZ DE BECERRA y todos los años le rinden honores al Coronel Becerra y a su cruz, el 11 de mayo, con fiestas, pasacalles, misas, desfiles y cánticos.

 
UNA SOLA NOMÁS FALTA
LA VENCEDORA DE GUERRA
QUE EN LA SUBIDA DE MILCO
LO MATARON A BECERRA
EN SAN MARCOS LO MATARON
ENTRE DOS CORONELES
BANDIDOS ESOS CRUELES
QUÉ TRISTE LO ASESINARON.
INGRATO ROMERO Y FLORES
AL FIN YA HABRÁS COMPRENDIDO
QUE POR FALTA DE BECERRA
TODO EL NORTE SE HA PERDIDO

 
EL GUERRERO NO TIENE REPOSO
     Hace ya 125 años que mataron a Becerra, pero como nació para héroe, como dice el poeta, NO PODRÁN MATARLO; que le dispararon y lo remataron a cuchillo, PERO NO PODRÁN MATARLO; qué triste lo asesinaron, PERO NO PODRÁN MATARLO. Becerra está vivo en el corazón de todos los chotanos y poco a poco estará en el de todos los peruanos; de allí que sigue Becerra sin reposo, y su vida es recordada por el escritor, poeta y músico Dr. Mario Mestanza Villacorta en su canción Chota del Ayer, y su mensaje dice:

 
QUE EN SUS VIEJOS, EN SUS JÓVENES Y NIÑOS
VUELVA INCÓLUME EL ESPÍRITU DE AYER
DE BECERRA, DE BENEL Y DE NOVOA
SU VALOR NOS VUELVA A ESTREMECER.

 

     Y también en el Himno Oficial de Chota cuya letra pertenece a Jorge Luis Díaz Collantes, y en la segunda estrofa, muy elocuente nos dice:

 
El carácter que viene de tu raza
en el Cárcamo y San Pablo se mostró
¡Oh! Más tiemble el invasor ante esta plaza
que jamás habrá derrota o rendición
que nos llegue de Becerra y sus legiones
su bravura, su coraje y su pendón,
que los versos del insigne Anaximandro
de amor patrio nos inflame el corazón.

     Sigue sin reposo el guerrero, y el año 1986 los oficiales del ejército peruano, chotanos (Oscar Linares Núñez, Víctor Saldaña Fernández, José Sánchez Castro, José Villalobos Díaz, Ulises Delgado Mejía, Segundo Rivera Idrogo y Segundo Rojas Gasco), entregamos el busto en bronce del Coronel Becerra y hoy ese busto colocado en una calle por donde salió el Batallón Chota rumbo a Lima, constituye un ejemplo para toda la juventud chotana de hoy y de todos los tiempos, y es por Becerra que se ha establecido, el día de la Identidad Chotana.
     Por nuestro Coronel que sigue sin reposo, hoy llevan su nombre varios colegios y calles a nivel provincial, y a nivel provincial lo están recordando y aprendiendo sus lecciones. El extinto colegio industrial de Chota (1948), llevaba el nombre Coronel Manuel José Becerra Silva (Inf. De Demetrio Estela Rojas). El salón del Cuarto Año de Secundaria del Colegio San Juan (local antiguo), lleva su nombre desde 1949 (Infor. Eduardo Díaz Calderón).
     Por él se han creado las Legiones de Honor MANUEL JOSE BECERRA SILVA en Chiclayo y en Chota. Nuestro guerrero sigue sin reposo.
     Desde el 1ero de noviembre del 2008 lo vemos a nuestro Coronel materialmente en bronce, con sus rasgos enérgicos, en su postura vigorosa y heroica. Allí queda como ejemplo para los militares y civiles, para toda la juventud peruana, pero muy especial para los Chiclayanos, Cajamarquinos y Chotanos, quienes sabrán aprender y difundir sus múltiples cualidades.
     Pero la noticia más importante ahora, es que nuestro coronel Becerra dentro de pocos meses, estará en su tierra natal, su heroica Chota, en su imponente monumento de estructura igual que el de Chiclayo. Estoy casi seguro que será ubicado en la Plaza de Armas frente al local antiguo del Colegio Nacional San Juan, del cual fue alumno, profesor y subdirector. Y desde allí estará vigilante para que no nos dejemos engañar por los malos peruanos, que con pretexto de la globalización, permiten que los chilenos nos invadan en el campo financiero y empresarial: en bancos, concesiones de puertos y aeropuertos, en empresas energéticas (luz y gas), empresas comerciales, en la agricultura y empresas marítimas, etc. Becerra es nuestro guía espiritual, él nos dio el ejemplo de no dudar frente al enemigo, y sufrió mucho al saber que los chilenos dejaron a Chota en cenizas. Entonces ahí está la lección de Becerra jamás olvidar las atrocidades, el abuso y el robo de los chilenos. Recordar que en 1879 fue la invasión militar y ahora se está concretando la invasión financiera y empresarial chilena, y CUIDADO que en 1879 fue con complicidad de los malos peruanos, y ahora también con el apoyo de los malos peruanos.
     Por eso, PERUANOS, debemos actuar unidos y atentos a la lección de Becerra; y nosotros los CHOTANOS debemos actuar con mayor responsabilidad, porque somos sus herederos.
¡VIVA BECERRA!
¡VIVA CHOTA!
¡VIVA EL PERÚ!

Lima, febrero del 2011

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que lindo hombre Becerra; lo agarró a traición a los chilenos desgraciados, y; el mariconazo de Iglesias en contra; lugar de apoyarlo.- Oiga; eso debió hacer Cáceres debido a la superioridad de chilenos y armamento; como no se le entró la idea, nadie le dio acuerdo; como no estaba a allí Becerra por Dios; en el sistema que hizo en Cárcamo le sacaban la chochoca a los chilenos, y; ganada la batalla.

Cesar dijo...

Me alegra mucho conocer la historia de nuestro héroe CORONEL MANUEL JOSE BECERRA, felicito haber publicado este art.y ojalá se difunda en la historia de nuestra patria.

OSCAR DIAZ CAYOTOPA dijo...

Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia el de frente o transmitido .....

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